Publicaciones de la categoría: HAMBRE EN EL MUNDO

El Ejecutivo destina a Unicef 228 millones de euros para los próximos tres años

La ONG empleará la mitad de esos fondos en el África Subsahariana, sobre todo, para reducir la mortalidad infantil

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) recibirá del Gobierno español 228 millones de euros para los próximos tres años -repartidos en 72, 78 y 79 millones-, según el acuerdo firmado entre ambas partes. La ONG destinará un 50% de esos fondos a los países más pobres de África Subsahariana, de forma prioritaria, para programas que ayuden a reducir la mortalidad infantil.

“Con este acuerdo se pasa de una relación basada en proyectos puntuales a otra mucho más madura, pues implica que UNICEF sabe que puede contar con estos fondos para organizar su trabajo y que no se le van a acabar a mitad de un proyecto”, destacó la directora de Cooperación Sectorial y Multilateral del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, Rosa Elcarte. “España, por haber firmado la Convención de los Derechos del Niño, tiene el deber de colaborar”, añadió.

Por su parte, la directora ejecutiva adjunta de UNICEF, Hilde Johnson, destacó los resultados conseguidos hasta el momento con la ayuda de España y de otros donantes. Entre los logros subrayó el hecho de salvar la vida de 10.000 menores de cinco años cada día y los avances en el área de agua y saneamiento, gracias a los cuales 1.500 millones de personas tienen acceso a agua potable. Otras dos áreas en las que España se ha esforzado son educación y protección a la infancia. En la primera se ha conseguido que “el 84% de niños del mundo tengan acceso a la educación primaria, 33 millones en los últimos 10 años”, apuntó. En materia de protección, se ha logrado “salvar a miles de niños soldados, incrementar la edad para casarse de las niñas y se ha reducido en varios países el nivel de casos de mutilación genital femenina”, detalló.

La representante de UNICEF recordó que la ONG trabaja en 155 países y que el 96% de los recursos van de manera directa al terreno. “Cada euro que se invierte merece la pena porque no se malgasta en burocracia”, aseguró. Al referirse a la situación de crisis financiera, Johnson indicó que golpea con más fuerza a los países en desarrollo y puso el ejemplo de la República Centroafricana y Chad, cuyos ingresos nacionales cayeron este otoño un 40%. Además, destacó la situación en otros países que dependen de las exportaciones, “donde la subida de precios ha provocado que las familias hayan tenido que reducir las comidas diarias de tres a dos o incluso de dos a una”, afirmó.

Johnson señaló que la organización también ha notado la crisis, ya que “se han producido recortes significativos en las ayudas procedentes de Francia, Italia e Irlanda, aunque también un incremento en la financiación de donantes como Bélgica o España, así como en el número de socios”. Avanzó que en el año 2010 la situación estará bien, pero que la preocupación viene para los años 2011 y 2012.

Fuente: Consumer

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Manos Unidas envía 50.000 euros a Etiopía para la adquisición y distribución de semillas

ImageLas simientes serán repartidas entre la población de una localidad amenazada por la hambruna

La organización no gubernamental Manos Unidas ha enviado 50.000 euros a Etiopía para la adquisición y distribución de semillas en la localidad de Wukro, donde la población se encuentra amenazada por la hambruna a causa del incremento de los precios de los cereales, la disminución de las ayudas internacionales y una grave sequía.

Wukro está situada en el norte de Etiopía, en la Región de Tigray, muy cerca de la frontera con Eritrea. Se trata de una región montañosa y pedregosa con un clima semiárido que padece una grave sequía desde hace cinco años. Las precipitaciones de las dos últimas estaciones de lluvias, que suelen producirse en marzo y en los meses de julio y agosto, han sido muy escasas e irregulares, por lo que el ganado se ha quedado sin apenas pastos y la cosecha de cereales solo va a alcanzar la quinta parte de lo esperado, explica Manos Unidas.

Sin cereales para comer, muchas familias se han visto obligadas a vender sus animales por poco dinero o a sacrificarlos, y ahora 83.910 personas van a afrontar la nueva estación de lluvias sin semillas para plantar. El Gobierno de Etiopía declaró carecer de los medios suficientes para cubrir las necesidades de grano de esta población, por lo que la administración local pidió ayuda a los Padres Blancos de Wukro. Uno de estos sacerdotes, Ángel Olaran solicitó entonces ayuda a Manos Unidas, entre otros organismos, para adquirir a las cooperativas y granjeros de una zona del sur del país, semillas de trigo de buena calidad y resistentes a la sequía (variedad pavón), con el fin de entregárselas a 5.420 habitantes de la zona.

Fuente: Consumer

La Unión Europea dona más de 30 millones de euros al Programa Mundial de Alimentos

El dinero se destinará a financiar proyectos de apoyo a pequeños agricultores de África, Asia y América Latina

La Unión Europea ha donado más de 30 millones de euros al Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para financiar proyectos de apoyo a pequeños agricultores de África, Asia y América Latina.

Esta contribución, explica el PMA, demuestra el reconocimiento de la Unión Europea de que “la mejor manera de asegurar que la gente tenga acceso a la comida, es ayudar a que los pequeños agricultores aumenten su producción”.Entre los países que recibirán fondos para los proyectos del PMA, se encuentran Bolivia, a donde se destinarán casi dos millones de euros; y Guatemala, con más de seis millones de euros.

El Programa Mundial de Alimentos señala que la iniciativa “beneficiará a más de 2 millones de personas, entre ellos niños, mujeres y la población adulta más vulnerable”.

Fuente: Consumer

Consenso en la ONU para ayudar a los países pobres frente a la crisis

Una conferencia de la ONU alcanzó el viernes un consenso sobre la necesidad de ayudar a los países en desarrollo a superar la crisis económica mundial, pero Estados Unidos expresó reservas sobre algunas recomendaciones esenciales sobre los medios para lograrlo.

Un documento final fue adoptado al final de esta reunión de tres días, marcada por apremiantes llamados de los países del sur a una profunda reforma de las instituciones financieras multilaterales (FMI, Banco Mundial), lo cual les daría una voz más fuerte.

Su organizador, el presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel D’Escoto, aplaudió este resultado viendo en ello el reconocimiento de que los países en desarrollo deben jugar un papel en el advenimiento de una nueva arquitectura financiera mundial.

El documento final afirma que los participantes “consideran imperativo emprender sin demora una reforma completa del FMI”. Pero el delegado estadounidense, John Sammis, señaló que “toda decisión sobre una reforma de las instituciones financieras internacionales o de su manera de funcionar es una atribución de sus accionistas y de sus consejos de administración respectivos”.

Fuente: AFP

Millones de personas en Etiopía, Somalia y Kenia necesitan ayuda alimentaria urgente

Las materias agrícolas siguen siendo caras en estos países, mientras que las remesas han disminuido por efecto de la crisis

cambio climatico

La región conocida como el “Cuerno de África” sufre de constantes sequías y conflictos. A todo ello se une ahora también el impacto de la crisis alimentaria y financiera. El resultado de todo ello es que unos 19 millones de personas necesitan urgentemente ayuda alimentaria en Etiopía, Somalia y Kenia, según cálculos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En torno a 12 millones de personas “necesitan alimentos de una manera u otra” en Etiopía. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) logra asistir a 10 millones, señaló el secretario adjunto de la ONU para Asuntos Humanitarios, John Holmes. En Somalia, la mitad de la población recibe actualmente raciones de víveres debido a la gravedad de la falta de alimentos a causa de la sequía, de los combates en ciertas zonas del país y a la crisis alimentaria, que en esa región del mundo no ha terminado.

Por lo que se refiere a Kenia, 10 millones de personas sufren de inseguridad alimentaria y se pronostica que en los próximos meses habrá escasez de cereales, lo que afectará tanto a la población local como a cientos de miles de refugiados de Etiopía y Somalia que viven allí.

Holmes explicó que aunque los precios de las materias agrícolas han caído en el mercado internacional, siguen siendo demasiado elevados para países donde la gente tiene ingresos extremadamente bajos.

Otro elemento que ha empeorado la situación es la disminución de las remesas, como consecuencia de la crisis económica mundial. Los datos de la ONU confirman que esos envíos de dinero han bajado un 40% en Kenia, mientras que el turismo -una fuente esencial de ingresos para el país- ha caído en los últimos meses un 30%.

Fuente: Consumer

Hoy se celebra el Día Internacional del Comercio Justo

862 millones de personas sufren hambre en el mundo.

Pese a la crisis, muchos ciudadanos siguen comprometidos con esta actividad solidaria

El Día Internacional del Comercio Justo se celebra el primer sábado del mes de mayo de cada año con el objetivo de sensibilizar sobre esta práctica solidaria y transmitir sus valores de forma festiva y familiar. Para conmemorar este día, las principales ciudades de  ofrecerán talleres, concursos, actuaciones musicales y juegos infantiles, además de espacios para la degustación y venta de productos que provienen de productores de países desfavorecidos.

La situación de crisis económica no ha mermado la confianza en los productos del comercio justo de los consumidores, los cuales siguen comprometidos con esta causa. Una investigación reciente, dada a conocer por la asociación Fairtrade, revela que el 92% de los consumidores sigue dispuesto a pagar más por un producto que tiene una certificación ética y el sello de comercio justo.

“De momento todo indica que el apoyo de los consumidores a Fairtrade sigue siendo notablemente fuerte”, dice Rob Cameron, el director de la Organización Internacional de la Certificación Fairtrade. “Esto son buenas noticias para los productores en los países del sur, que necesitan Fairtrade ahora más que nunca”, apunta Cameron.

En los últimos cinco años las ventas de productos de comercio justo han crecido un 40% de media al año hasta alcanzar el valor de aproximadamente 2.300 millones de euros en 2007. Para este año se espera un incremento más moderado, de entre el 10% y el 25%. En España, donde comenzó la comercialización de estos productos en 2005, las ventas crecieron en 2007 un 105% más que el año anterior, alcanzando los 3,9 millones de euros.

Intermón Oxfam recuerda que el principal objetivo del comercio justo “es garantizar que los productores marginados de los países empobrecidos tengan un acceso directo a los mercados de los países más desarrollados, para que consigan una retribución digna por su trabajo y se acaben las diferencias económicas que genera el comercio tradicional”. Y añade: “El comercio justo lucha por unas condiciones laborales igualitarias, promoviendo especialmente el desarrollo de mujeres e indígenas, y el respeto por el medio ambiente”.
Actos de la jornada

Durante todo el día de hoy hay numerosos actos programados por distintas ONG a lo largo de la geografía española. Entre otras cosas, hay una gran batucada que se repetirá en más de 500 ciudades del mundo. Los organizadores invitan al público asistente a llevar sus tambores.

Dentro de la fiesta que organiza SETEM, FAIRTRADE invita en la madrileña plaza de Felipe II, a partir de las 10:00 horas y hasta las 13:00 horas, a degustar gratuitamente un desayuno compuesto por café, cacao y zumos de comercio justo.

A lo largo del día habrá además talleres infantiles de pintura, de bisutería, cuentacuentos, concursos, exposiciones, espacios audiovisuales y para los más mayores un taller de cata de café, bar y restaurante de comercio justo.

Fuente: Consumer

Médicos Sin Fronteras desarrolla una campaña de vacunación sobre una población total de más siete millones de personas

El África subsahariana se enfrenta a una de las peores epidemias de meningitis de los últimos años

Más de 1.900 personas han fallecido desde principios de año a causa de la meningitis en el área del África subsahariana conocida como el “cinturón de la meningitis”. Sólo en Nigeria, Níger y Chad se han registrado más de 56.000 casos en las áreas donde la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) asiste a los enfermos y desarrolla una campaña de vacunación sobre una población total de más siete millones de personas, lo que la convierte en la mayor que ha promovido esta organización humanitaria.

La epidemia de meningitis que afecta actualmente al norte de Nigeria es la peor que golpea al país desde 1996, según MSF, cuyos equipos, en estrecha colaboración con el Ministerio de Salud, han estado trabajando durante cuatro meses en nueve Estados para contener la expansión de la epidemia. Se han registrado alrededor de 50.000 casos y 1.500 personas han fallecido a causa de la enfermedad. Al mismo tiempo, los equipos han vacunado casi a tres millones de personas. El plan para las próximas semanas es vacunar aproximadamente a 1,6 millones más, así que aproximadamente 4,6 millones estarán vacunadas en el curso de la campaña.

“Este año, la epidemia ha afectado gravemente a Nigeria”, explicó Ibrahim Younis, coordinador de emergencia de MSF en el país africano. “Sin embargo, los esfuerzos de los equipos se traducen en que estamos viendo una reducción de los casos en algunas áreas. Aunque en otras siguen aumentando. Además, no estamos viendo muchas muertes gracias a la efectividad del antibiótico que se da a los pacientes”, añadió.

Níger y Chad

Respecto a Níger, la epidemia se ha propagado a varias áreas del sur. Los equipos de MSF trabajan con el Ministerio de Salud tratando a los enfermos y vacunando en las regiones de Dosso, Maradi y Zinder. En la capital, Niamey, un equipo médico de la ONG también asiste a los afectados. De momento se han registrado en el país un total de 6.465 casos de meningitis y 288 muertes. Al igual que en Nigeria, los equipos de MSF también están llevando a cabo campañas de vacunación masivas en las regiones afectadas. Se está vacunando a 2,6 millones de personas en las tres regiones citadas.

Los brotes de meningitis también están afectando a Chad. En este país 114 personas han muerto ya y se han contabilizado miles de casos. Los equipos de MSF han empezado a vacunar en Dourbaki, en el sur, y continuarán en Goundi y Pala. Se estima que la población total vacunada sea de unas 120.000 personas.

La meningitis meningocócica es una infección bacteriana de la membrana del cerebro muy contagiosa y potencialmente mortal. La bacteria se transmite de persona a persona cuando un individuo infectado tose o estornuda. De media, la meningitis mata a la mitad de los infectados si no reciben tratamiento y a una de cada 10 personas tratadas.

Sahel, el “cinturón del hambre” africano

hambreafricaDesde Mauritania hasta Eritrea, en el cuerno de África, al sur del Sáhara, se extienden miles de kilómetros habitados por unos ocho millones de personas que sufren las consecuencias de la escasez de alimentos. Senegal, Malí, Mauritania, Guinea, Burkina Faso, Níger, Nigeria, Chad, Camerún y Sudán conforman la Franja de Sahel. Conocida como el “cinturón del hambre”, esta zona es una de las más pobres del mundo y con peores condiciones de vida. Así lo confirma el índice de desarrollo humano (IDH) elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). De un total de 179 países analizados, la Franja se reparte entre los últimos 30 puestos con unos índices que oscilan entre el 0,557 de Mauritania (el más alto, en el puesto 140) y el 0,370 de Níger (el mínimo, en el puesto 174). El primer lugar es para Islandia, con un índice del 0,968.

El punto de inflexión se registró en 2005. Un año antes, la sequía y una plaga de langostas azotaron la zona y destruyeron las cosechas. Acción Contra el Hambre (ACH) asegura que estos fueron los factores desencadenantes, aunque “los verdaderos orígenes de esta crisis deben buscarse en la pobreza estructural”. A la escasez de alimentos se une la carestía del agua y de los productos básicos, además de las consecuencias del cambio climático, que agrava la desertificación.

Otras organizaciones no gubernamentales (ONG) como Manos Unidas trabajan también en Sahel para mejorar las condiciones de vida. Burkina Faso, Malí y Níger son países de atención preferente por ser los más pobres y con más casos de hambruna. En Mauritania, la Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO) reconoce que el acceso a los alimentos es cada vez más difícil y destaca el incremento de los casos de malnutrición infantil grave y el deterioro de la salud del ganado debido a la escasez de agua y pastos. Este contexto pone en riesgo “las únicas fuentes de alimentos e ingresos para las comunidades nómadas” y origina conflictos locales “por los limitados recursos”.

La huella del hambre

En el Sahel las hambrunas son periódicas. La falta de agua provoca la sequía de las tierras, que se alterna con lluvias torrenciales que destruyen las cosechas. Acción Contra el Hambre subraya que las primeras víctimas son los niños, amenazados por una situación de desnutrición aguda. De hecho, el tratamiento nutricional de los pequeños es “la máxima prioridad hasta la recogida de la próxima cosecha”.

La desnutrición se asocia a diversas enfermedades que dejan secuelas a largo plazo

Desde Burkina Faso, la ONG Bibir atiende principalmente a los menores, “quienes más padecen por las extremas condiciones climáticas y de pobreza en esa zona del mundo que es frontera entre la vida y la muerte”. Al ser los más débiles, la desnutrición y las enfermedades les afectan, sobre todo, a ellos. Sus consecuencias más extremas suponen la muerte de un niño cada dos segundos. “Pero no es sólo la muerte, sino las huellas que el hambre deja en aquellos que la han sufrido”, destaca Bibir.

Es importante que las mujeres embarazadas tengan acceso a una alimentación correcta para que el desarrollo del feto no se resienta. Asimismo, los menores deben disponer de comida suficiente durante los primeros años para alcanzar una talla física y desarrollo intelectual correctos. El déficit alimentario deja huella en los adultos, por las enfermedades que padecieron de niños asociadas a la desnutrición, e influye en los descendientes, a los que resulta más difícil procurar alimento.

Centros de recuperación nutricional

Los tratamientos nutricionales parecen por el momento la vía adecuada para atajar el problema de la alimentación. Los centros de recuperación son muy apreciados porque atienden a la población desnutrida, principalmente, niños y mujeres. Ambos reciben tratamiento para fortalecer su sistema inmunitario, ya que en ocasiones padecen enfermedades asociadas a la desnutrición, y los pequeños son tratados además con productos enriquecidos que les ayudan a recuperarse.

Por otro lado, en estos centros se enseña a las mujeres a preparar la comida de los pequeños para mejorar sus posibilidades de supervivencia y se les anima a transmitir estos conocimientos en sus poblados. Sólo en Níger más de la mitad de los niños menores de cinco años no están bien alimentados. ACH apoya en aquel país a un total de 31 centros nutricionales ambulatorios en el medio rural.

En Malí, la inseguridad alimentaria es también una constante debido a la dependencia de sectores como la pesca y la ganadería. En un país en el que el 65% del territorio es desierto o semidesierto, la sequía dificulta el mantenimiento del ganado y obliga a muchas familias a venderlo para sobrevivir. Por ello, aunque los centros de salud son una medida efectiva para paliar los efectos de la malnutrición, todavía son necesarios otros medios para atajar la pobreza, la verdadera raíz del problema.

Fuente: Consumer

La FAO advierte de que es necesario un cambio en la agricultura para poder alimentar al planeta

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La agricultura necesita un cambio para poder hacer frente a las necesidades de alimentación en el mundo. Así lo dijo Shivaji Pandey, director del Departamento de Producción y Protección Vegetal de la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), durante el IV Congreso Mundial de la Agricultura de Conservación (AC), que se celebra en Nueva Delhi.

“El mundo no tiene otra alternativa que la de intensificar la producción agrícola sostenible para hacer frente a la creciente demanda de alimentos y piensos, mitigar la pobreza y proteger sus recursos naturales. La agricultura de conservación es un elemento clave de esta intensificación”, aseguró Pandey.

La agricultura de conservación se puede hacer sin arar y sin labores preparatorias de la tierra, al tiempo que protege la cubierta permanente del suelo y promueve la rotación de cultivos diversificados para garantizar una óptima condición y productividad del suelo, afirma la FAO. Introducida hace cerca de 25 años, se practica hoy en unos 100 millones de hectáreas de tierras agrícolas en todo el mundo.

Descenso de la productividad

Los métodos tradicionales intensivos de cultivo con frecuencia han contribuido a dañar el medio ambiente, causando un descenso de la productividad agrícola, justo cuando el planeta necesita doblar su producción de alimentos para atender a los 9 000 millones de habitantes que tendrá en 2050, según Pandey.

Siguiendo la actual tendencia, la FAO estima que la tasa de crecimiento de la productividad agrícola mundial caerá hasta el 1,5% de aquí a 2030, y al 0,9% entre 2030 y 2050.

En los países en desarrollo, el crecimiento en el rendimiento del trigo descendió desde cerca del 5% en 1980 hasta el 2% en 2005. El crecimiento en la productividad del arroz bajó desde el 3,2% al 1,2% en el mismo periodo, mientras que el rendimiento del maíz cayó desde el 3,1% hasta el 1%.

Pandey precisó que la agricultura de conservación podría no sólo ayudar a recuperar el rendimiento, sino también aportaría diversos beneficios medioambientales. En este sentido, indicó que se ahorraría en la energía usada en la agricultura, reduciendo el impacto de un sector que en la actualidad supone cerca del 30% de las emisiones mundiales de gases causantes del efecto invernadero.

Fuente: Consumer

El teatro Rosalía de Castro acoge la celebración del 20º aniversario de AI en Coruña

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El grupo local de Amnistía Internacional en A Coruña celebra hoy un concierto recital en el que estarán presentes numerosas personalidades del mundo cultural entre los que se encuentran Xosé Manuel Salgado, A Caricia da Serpe, Xabier Pan, Fernando Morán, Manuel Rivas, Pulpiño Viascón, Xabier Cedrón, Rosa Cedrón, Iria Peña, Miguel Ladrón de Guevara y Xosé Carlos Caneiro.

El lugar elegido para la celebración que comenzará en la tarde de hoy a partir de las 20.30 horas, es el Teatro Rosalía de Castro en A Coruña.

El acto conmemora un doble aniversario: los 60 anos de la Declaración de los Derechos Humanos y los 20 anos de la creación de la sección local de la organización en Coruña.

Declaración conjunta de Amnistía Internacional, Intermón Oxfam y Greenpeace ante la crisis económica

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Desde hace unas semanas, los ciudadanos del mundo somos testigos de los esfuerzos de los Gobiernos del mundo para socorrer a las entidades financieras y salvarlas de una quiebra anunciada. Primero el gobierno estadounidense, y después los europeos, han puesto sobre la mesa decenas de miles de millones de dólares y de euros de los contribuyentes para ayudar a estas compañías en profunda crisis. Recientemente, los líderes mundiales se han reunido en Washington para unificar sus estrategias, y continuar actuando en socorro de los bancos y entidades financieras. A estas alturas es ya imposible cuantificar con exactitud cuanto dinero público se está destinando para paliar la crisis financiera global.

Esta situación ha desviado la atención de otras crisis igualmente relevantes para la estabilidad mundial y que afectan directamente a las vidas de cientos de millones de personas: las crisis alimentaria, climática y de derechos humanos. La premura mostrada por los países ricos para atajar el derrumbe financiero contrasta enormemente con su lentitud y sus promesas incumplidas en materia de ayuda al desarrollo, lucha contra la pobreza, derechos humanos y cambio climático, las prioridades centrales para construir un mundo más justo.

Todavía es pronto para prever con exactitud las dificultades que sufrirán los países más pobres como resultado de la crisis financiera y el consiguiente empeoramiento de la situación económica.

Pero es evidente que la reducción de las exportaciones a los países desarrollados, la reducción de las remesas, el descenso de la inversión extranjera y la escasez de liquidez internacional, que afectará especialmente a los países con menos acceso al crédito encareciendo la financiación de su desarrollo, derivarán en menos crecimiento y riqueza para repartir y por tanto menos educación y salud para cientos de millones de personas.

Para quienes viven en los países más pobres del mundo esta situación es literalmente una cuestión de vida o muerte. El aumento de precios de los alimentos, y las cada vez más frecuentes sequías, inundaciones y demás catástrofes meteorológicas derivadas del cambio climático, unidas al desmantelamiento de las redes de protección social promovidas por las instituciones financieras internacionales, están agravando las situaciones de pobreza y hambre. A finales de septiembre, cuando empezaron a salir a la luz pública las quiebras de Wall Street, en una cumbre de la ONU se supo que muy pocos gobiernos cumplirán los compromisos financieros necesarios para alcanzar las metas establecidas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio para reducir la pobreza de aquí a 2015.

En lo que se refiere a los derechos humanos, las previsiones no son buenas. No sólo los derechos económicos y sociales –incluido el derecho a la vivienda, la salud y la educación– son objeto de una presión cada vez mayor, sino que existe el peligro de que se perpetren más violaciones de derechos humanos. Si se produce una recesión económica prolongada y los países se aprietan el cinturón, las personas migrantes y refugiadas, y las personas que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad en todos los Estados se verán sumidas en situaciones insostenibles.

Podrían aumentar las tensiones sociales, y el consiguiente nerviosismo de los gobiernos podría conducirlos a reprimir la disidencia y a imponer políticas de seguridad pública muy estrictas que restringirían las libertades civiles. La crisis actual podría debilitar aún más a Estados ya frágiles y sumirlos de nuevo en la inestabilidad y la violencia.En cuanto al cambio climático, también los compromisos comienzan a debilitarse. El liderazgo de la Unión Europea se tambalea, y los acuerdos para una reducción ambiciosa de emisiones podrían peligrar, condenando al mundo a un cambio climático irreversible y de consecuencias catastróficas que afectaría especialmente a las poblaciones más pobres y vulnerables.

Peores cosas podrían suceder aún si los países ricos decidieran utilizar la crisis financiera como un pretexto para disminuir las ayudas y los intercambios comerciales. La historia no da pie para el optimismo. Durante la recesión registrada en 1972 y 1973, el gasto mundial destinado a ayudas disminuyó un 15 por ciento, hasta alcanzar sólo 28.800 millones de dólares. Entre 1990 y 1993, el gasto de los países donantes se redujo en un 25 por ciento durante cinco años, hasta llegar sólo a 46.000 millones de dólares, y hasta 2003 no se volvió a alcanzar el nivel de 1992. La ayuda humanitaria –lo que nos gastamos para ayudar a las víctimas de conflictos y desastres naturales– disminuyó también de forma muy sensible durante un periodo similar como consecuencia directa de la recesión registrada entre 1990 y 1993 (esta tendencia sólo se frenó durante los conflictos de Ruanda y Kosovo). En cuanto a los intercambios comerciales, por ejemplo, los países reaccionaron al desplome de Wall Street de 1929 y a la depresión económica mundial levantando barreras aduaneras, y el comercio mundial se redujo casi en un 70 por ciento. Si en 2009 se repitiera este patrón, estaríamos ante un desastre de magnitudes extraordinarias para las personas de los países pobres, que pagarían un coste elevadísimo por el descontrol de la burbuja crediticia en Norteamérica y Europa. A ello se une el impacto que ya está teniendo la reducción en los flujos de remesas, que para algunos países, como Bolivia o Bangladesh, constituyen hasta el 10% del PIB. España no es una excepción a esta deriva global. Mientras la crisis económica y financiera ocupa la agenda del gobierno de manera prioritaria y casi única, se desdibujan a la misma velocidad los compromisos del gobierno en materia de medio ambiente y derechos humanos y se anuncia el congelamiento en el incremento de la ayuda al desarrollo para 2009.

Los derechos humanos no son un lujo propio de épocas de prosperidad. En tiempos de recesión económica, las obligaciones de derechos humanos de los Estados ni se extinguen, ni se atenúan.

Los derechos humanos deben ser una prioridad si la recuperación económica se pretende que sea sólida y sostenible. Por otro lado, la inacción ante el cambio climático no es una opción viable.

Y en cuanto a la pobreza, hay que asumir que la pobreza global es la negación de todos los derechos, y además una amenaza a la estabilidad mundial. Los países ricos deben dejar de mirarse el ombligo y asumir su responsabilidad sobre el desarrollo global, ya que son los responsables de la actual crisis y por tanto de sus consecuencias para los más pobres.

No es sólo una cuestión de dinero, sino de atención sostenida, colaboración internacional y decidida voluntad política de abordar los grandes problemas. En el marco del 60º aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, los gobiernos deben garantizar a través de una regulación sensata, la adecuada protección de los derechos de las personas que pertenecen a los grupos más vulnerables para prevenir un incremento de la pobreza y una sostenibilidad medioambiental a largo plazo y y. Deben dar muestras de una capacidad de liderazgo sin precedentes para construir una economía global que sea respetuosa con el medio ambiente y en la que la mejora de la vida y de los medios de subsistencia de todas las personas prime sobre un sistema que beneficia sólo a unos pocos privilegiados.

Seis propuestas concretas para el gobierno español

Por todo ello, Amnistía Internacional, Greenpeace e Intermón Oxfam, desde nuestros respectivos ámbitos de trabajo a favor de los derechos humanos, en defensa del medio ambiente y en la lucha contra la pobreza, instamos al Gobierno español a:

•Adoptar un Plan estatal contra el racismo que ataje el posible incremento de la discriminación, el racismo y la xenofobia en el contexto de la recesión económica. La administración central debe aprovechar la revisión de la Ley de Extranjería para garantizar el respeto de los derechos humanos de las personas extranjeras, independientemente de su situación administrativa y especialmente de las mujeres inmigrantes víctimas de violencia de género. Igualmente, la revisión de la Ley de Asilo debe garantizar el acceso a la protección internacional para las personas que la necesiten.

•La lucha contra la violencia de género debe ser una prioridad para el Gobierno español también en tiempos de crisis. Se debe convocar con urgencia la Conferencia de Presidentes de las Comunidades Autónomas sobre la violencia de género, que ha sido pospuesta sin fecha.

•Asumir el compromiso en el marco de la Unión Europea de una reducción efectiva de las emisiones de CO2, hasta alcanzar una reducción del 30% en el año 2020 (respecto a 1990).

•Introducir los cambios necesarios en la política energética para la sustitución progresiva y completa de las energías fósiles y nuclear, por energías renovables.

•Cumplir el compromiso europeo de destinar el 0,56% del PNB a la AOD en 2010, y el de alcanzar el 0´7% del PNB en 2012.

Promover y apoyar la reforma profunda del FMI y el Banco Mundial. En el futuro, estas instituciones deberían abandonar la imposición de las políticas neoliberales a los países en desarrollo, políticas que han contribuido a generar la actual situación de crisis.

Fuente:  Comunicado conjunto de Amnistía Internacional, Greenpeace e Intermón Oxfam

Combatir la desnutrición

Más de 850 millones de personas padecen hambre en el mundo y otros 2.000 millones sufren lo que se denomina “hambre oculta”

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La campaña “Derecho a la alimentación” aclara que éste se cumple cuando, “de manera regular y permanente”, se accede a una alimentación adecuada, así como a los medios necesarios para producirla. No obstante, esta definición queda lejos de la realidad. Pese a que el tema se ha debatido en foros mundiales y se buscan soluciones, hoy por hoy, más de 850 millones de personas pasan hambre en el mundo y otros 2.000 millones se enfrentan a un déficit de vitaminas y minerales o “hambre oculta”.

El derecho a la alimentación está en horas bajas. Según datos de la campaña del mismo nombre -impulsada por las ONG Prosalus, Ingeniería Sin Fronteras, Cáritas y Veterinarios Sin Fronteras-, 854 millones de personas pasan hambre en el mundo y otros 2.000 sufren “hambre oculta”. Las zonas más afectadas son Asia, el Pacífico y África subsahariana, donde se concentra casi la cuarta parte de las personas subnutridas. La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) contabilizó, en el periodo 2000-2002, un total de 852 millones de personas “hambrientas y subnutridas”: 815 millones en países en desarrollo, 28 millones en países en transición (antiguo bloque soviético) y 9 millones en países industrializados. El hambre es cosa de todos.

Campañas contra la desnutrición

La malnutrición provoca cada año la muerte de, aproximadamente, 13 millones de niños menores de cinco años. Una alimentación insuficiente causa enfermedades e infecciones evitables, como sarampión, diarrea, malaria, neumonía o combinaciones de éstas. Son datos de la campaña “Alimentar la mente para combatir el hambre”, diseñada para “facilitar y alentar a los niños y a los jóvenes a colaborar activamente en la creación de un mundo libre del hambre y la malnutrición”. La ayuda debe venir desde todos los ámbitos porque las cifras son preocupantes: casi 200 millones de niños menores de cinco años padecen síntomas de malnutrición aguda o crónica, más de 3.500 millones de personas padecen carencia de hierro, 2.000 millones están expuestas al riesgo de carencia de yodo y 200 millones de niños en edad preescolar tienen carencia de vitamina A.

La campaña “Derecho a la alimentación. Urgente” defiende que para acabar con esta situación es necesario contar con los recursos suficientes. En concreto, recupera una cifra aparecida en el Programa de Lucha contra el Hambre presentado en junio de 2002 por la FAO: 24.000 millones de dólares anuales. Con esta cantidad, para 2015 se reduciría a la mitad el número de personas que pasan hambre “mediante el desarrollo agrícola y rural y un mayor acceso a los alimentos”.

Por su parte, la propuesta de Ayudemos a un Niño se fija en Nicaragua, donde según la FAO el 12% de los menores de cinco años está por debajo del peso adecuado, el 25% sufre retardo en el crecimiento y uno de cada tres padece anemia por falta de hierro y déficit de vitamina A. Además, desde 2002, la ONG desarrolla en aquel país un programa de Unidades de recuperación nutricional que beneficia a un total de 3.000 niños y niñas.

Desde Mauritania llega el llamamiento de Acción contra el Hambre, preocupada porque en el país ocho de cada diez niños menores de cinco años padecen anemia. Desde este mes de agosto, y durante cuatro meses, la organización llevará a cabo un programa de atención a la desnutrición aguda, que afecta a más del 21% de la población infantil del sur de Mauritania. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el umbral de alerta en el 15%. La iniciativa coincide con el inicio de la “soudoure” o época de escasez alimentaria, “el momento más duro del año, en el que la población ha consumido las reservas alimentarias de la cosecha de marzo y éstas no serán repuestas hasta la próxima cosecha de octubre”, explica la entidad.

El proyecto de Acción contra el Hambre se propone reducir el riesgo de mortalidad por desnutrición aguda en la zona agropastoral de la región de Gorgol y detectar, prevenir y tratar los casos de desnutrición aguda mediante el uso de RUTF (Ready to Use Therapeutic Food-Comida terapeútica preparada para usar), un alimento compuesto por pasta de cacahuete enriquecida en minerales y vitaminas. Precisamente, millones de niños mueren cada año debido a la necesidad no satisfecha de minerales y vitaminas o “hambre oculta”. Según el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo, el origen de este nombre se encuentra en que tres cuartas partes de los afectados “muestran pocos signos externos de las deficiencias nutricionales que los están matando”.

Las tasas de curación de los alimentos terapéuticos superan el 90%, pero sólo llegan al 3% de las personas que los necesitan con urgencia

Para Médicos Sin Fronteras (MSF), los alimentos terapéuticos son un tratamiento eficaz para los pequeños afectados por desnutrición aguda. Estos alimentos contienen los nutrientes esenciales que los niños menores de dos años necesitan para no caer enfermos. Las tasas de curación superan el 90%, sin embargo, denuncia MSF, “estos preparados, que se presentan en sobres cuyo contenido consiste en una pasta alimenticia con los 40 nutrientes esenciales de origen animal, sólo están llegando a un 3% de todos aquellos que lo requieren con urgencia”.

Causas de la crisis

La crisis de los alimentos tiene su origen en varias causas. El 75% de las personas que padecen hambre y desnutrición son trabajadores del medio rural, pequeños agricultores, campesinos sin tierra, comunidades indígenas, pastores o pescadores que no tienen acceso a los recursos necesarios para producir alimentos. “Sin embargo, la disponibilidad de alimentos por habitante se ha incrementado al menos en un 20% desde 1960”, reconocen los impulsores de la campaña “Derecho a la alimentación”. “No se trata de un problema de falta de alimentos”, sino de “la exclusión y marginación que padecen millones de personas”, concluyen.

Por otro lado, la subida del precio de los alimentos en los países pobres amenaza, según Intermón Oxfam, a un total de 290 millones de personas. Según sus cálculos, hacen falta cerca de 15.000 millones de dólares extra para dar asistencia inmediata a todas estas personas, tal como destaca el informe “La hora de la verdad”. Este estudio denuncia que la ayuda anual para agricultura, unos 4.000 millones de dólares, es “una miseria en comparación con los 125.000 millones de dólares que los países ricos dieron a sus propios agricultores en forma de subsidios en el 2006”. “Las personas pobres gastan ya más de la mitad de sus ingresos en alimentos”, afirma la organización.

“No se trata de un problema de falta de alimentos”, sino de “la exclusión y marginación que padecen millones de personas”

En el citado informe, Intermón Oxfam reclama para los agricultores de países pobres garantías de salario mínimo, semillas y fertilizantes gratis, así como una rebaja de los impuestos sobre los alimentos. Además, la ONG considera como una prioridad “poner fin a las actuales políticas de biocombustibles en los países ricos”. La propia FAO ha advertido de que la producción de biocombustibles provocará una subida del precio de los alimentos, mientras que Oxfam alerta de que, incluso, podría “empeorar el cambio climático”

Fuente: Consumer

Combatir la desnutrición

Más de 850 millones de personas padecen hambre en el mundo y otros 2.000 millones sufren lo que se denomina “hambre oculta”

La campaña “Derecho a la alimentación” aclara que éste se cumple cuando, “de manera regular y permanente”, se accede a una alimentación adecuada, así como a los medios necesarios para producirla. No obstante, esta definición queda lejos de la realidad. Pese a que el tema se ha debatido en foros mundiales y se buscan soluciones, hoy por hoy, más de 850 millones de personas pasan hambre en el mundo y otros 2.000 millones se enfrentan a un déficit de vitaminas y minerales o “hambre oculta”.

  • Autor: Por AZUCENA GARCÍA

El derecho a la alimentación está en horas bajas. Según datos de la campaña del mismo nombre -impulsada por las ONG Prosalus, Ingeniería Sin Fronteras, Cáritas y Veterinarios Sin Fronteras-, 854 millones de personas pasan hambre en el mundo y otros 2.000 sufren “hambre oculta”. Las zonas más afectadas son Asia, el Pacífico y África subsahariana, donde se concentra casi la cuarta parte de las personas subnutridas. La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) contabilizó, en el periodo 2000-2002, un total de 852 millones de personas “hambrientas y subnutridas”: 815 millones en países en desarrollo, 28 millones en países en transición (antiguo bloque soviético) y 9 millones en países industrializados. El hambre es cosa de todos.

Campañas contra la desnutrición

La malnutrición provoca cada año la muerte de, aproximadamente, 13 millones de niños menores de cinco años. Una alimentación insuficiente causa enfermedades e infecciones evitables, como sarampión, diarrea, malaria, neumonía o combinaciones de éstas. Son datos de la campaña “Alimentar la mente para combatir el hambre”, diseñada para “facilitar y alentar a los niños y a los jóvenes a colaborar activamente en la creación de un mundo libre del hambre y la malnutrición”. La ayuda debe venir desde todos los ámbitos porque las cifras son preocupantes: casi 200 millones de niños menores de cinco años padecen síntomas de malnutrición aguda o crónica, más de 3.500 millones de personas padecen carencia de hierro, 2.000 millones están expuestas al riesgo de carencia de yodo y 200 millones de niños en edad preescolar tienen carencia de vitamina A.

La campaña “Derecho a la alimentación. Urgente” defiende que para acabar con esta situación es necesario contar con los recursos suficientes. En concreto, recupera una cifra aparecida en el Programa de Lucha contra el Hambre presentado en junio de 2002 por la FAO: 24.000 millones de dólares anuales. Con esta cantidad, para 2015 se reduciría a la mitad el número de personas que pasan hambre “mediante el desarrollo agrícola y rural y un mayor acceso a los alimentos”.

Por su parte, la propuesta de Ayudemos a un Niño se fija en Nicaragua, donde según la FAO el 12% de los menores de cinco años está por debajo del peso adecuado, el 25% sufre retardo en el crecimiento y uno de cada tres padece anemia por falta de hierro y déficit de vitamina A. Además, desde 2002, la ONG desarrolla en aquel país un programa de Unidades de recuperación nutricional que beneficia a un total de 3.000 niños y niñas.

Desde Mauritania llega el llamamiento de Acción contra el Hambre, preocupada porque en el país ocho de cada diez niños menores de cinco años padecen anemia. Desde este mes de agosto, y durante cuatro meses, la organización llevará a cabo un programa de atención a la desnutrición aguda, que afecta a más del 21% de la población infantil del sur de Mauritania. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el umbral de alerta en el 15%. La iniciativa coincide con el inicio de la “soudoure” o época de escasez alimentaria, “el momento más duro del año, en el que la población ha consumido las reservas alimentarias de la cosecha de marzo y éstas no serán repuestas hasta la próxima cosecha de octubre”, explica la entidad.

El proyecto de Acción contra el Hambre se propone reducir el riesgo de mortalidad por desnutrición aguda en la zona agropastoral de la región de Gorgol y detectar, prevenir y tratar los casos de desnutrición aguda mediante el uso de RUTF (Ready to Use Therapeutic Food-Comida terapeútica preparada para usar), un alimento compuesto por pasta de cacahuete enriquecida en minerales y vitaminas. Precisamente, millones de niños mueren cada año debido a la necesidad no satisfecha de minerales y vitaminas o “hambre oculta”. Según el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo, el origen de este nombre se encuentra en que tres cuartas partes de los afectados “muestran pocos signos externos de las deficiencias nutricionales que los están matando”.

Las tasas de curación de los alimentos terapéuticos superan el 90%, pero sólo llegan al 3% de las personas que los necesitan con urgencia

Para Médicos Sin Fronteras (MSF), los alimentos terapéuticos son un tratamiento eficaz para los pequeños afectados por desnutrición aguda. Estos alimentos contienen los nutrientes esenciales que los niños menores de dos años necesitan para no caer enfermos. Las tasas de curación superan el 90%, sin embargo, denuncia MSF, “estos preparados, que se presentan en sobres cuyo contenido consiste en una pasta alimenticia con los 40 nutrientes esenciales de origen animal, sólo están llegando a un 3% de todos aquellos que lo requieren con urgencia”.

Causas de la crisis

La crisis de los alimentos tiene su origen en varias causas. El 75% de las personas que padecen hambre y desnutrición son trabajadores del medio rural, pequeños agricultores, campesinos sin tierra, comunidades indígenas, pastores o pescadores que no tienen acceso a los recursos necesarios para producir alimentos. “Sin embargo, la disponibilidad de alimentos por habitante se ha incrementado al menos en un 20% desde 1960”, reconocen los impulsores de la campaña “Derecho a la alimentación”. “No se trata de un problema de falta de alimentos”, sino de “la exclusión y marginación que padecen millones de personas”, concluyen.

Por otro lado, la subida del precio de los alimentos en los países pobres amenaza, según Intermón Oxfam, a un total de 290 millones de personas. Según sus cálculos, hacen falta cerca de 15.000 millones de dólares extra para dar asistencia inmediata a todas estas personas, tal como destaca el informe “La hora de la verdad”. Este estudio denuncia que la ayuda anual para agricultura, unos 4.000 millones de dólares, es “una miseria en comparación con los 125.000 millones de dólares que los países ricos dieron a sus propios agricultores en forma de subsidios en el 2006”. “Las personas pobres gastan ya más de la mitad de sus ingresos en alimentos”, afirma la organización.

“No se trata de un problema de falta de alimentos”, sino de “la exclusión y marginación que padecen millones de personas”

En el citado informe, Intermón Oxfam reclama para los agricultores de países pobres garantías de salario mínimo, semillas y fertilizantes gratis, así como una rebaja de los impuestos sobre los alimentos. Además, la ONG considera como una prioridad “poner fin a las actuales políticas de biocombustibles en los países ricos”. La propia FAO ha advertido de que la producción de biocombustibles provocará una subida del precio de los alimentos, mientras que Oxfam alerta de que, incluso, podría “empeorar el cambio climático”.

Fuente: Consumer

Más de 800.000 niños sufren desnutrición global en Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú

Los indígenas y los que habitan en zonas rurales son los más afectados

La Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL) y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA) han presentado un informe que revela que más de 800.000 niños menores de cinco años de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú sufren desnutrición global, caracterizada por el bajo peso respecto a la edad, y 2,13 millones, desnutrición crónica (baja talla).

Este estudio, presentado en el Foro del Hambre de los Países de la Región Andina, que se está celebrando en Quito (Ecuador), destaca que la insuficiencia de peso afecta al 12% de los niños ecuatorianos, al 8% de los peruanos, y al 7% de los bolivianos y colombianos. La incidencia de la desnutrición crónica, en cambio, es del 27% en Bolivia, del 26% en Ecuador, del 25% en Perú y del 14% en Colombia.

Perú ha mostrado avances significativos en la reducción de la desnutrición global, por lo que es muy probable que se adelante claramente al 2015 en el logro del objetivo de la ONU: reducir a la mitad la pobreza y el hambre para ese año, indica el informe, que presupone que Ecuador y Colombia “podrían disminuir a la mitad el porcentaje de desnutrición global” si se mantienen las políticas y programas en ejecución. Por el contrario, manifiesta su preocupación por el poco avance de Bolivia, “lo que pone cierto grado de incertidumbre sobre las posibilidades de progreso en los próximos años”.

Las personas más vulnerables a la inseguridad alimentaria, además de ser pobres, presentan en mayor medida rasgos indígenas y habitan en zonas rurales de sierra y altiplano o en la periferia urbana. Los sectores rurales de la cordillera de los Andes son los más vulnerables a la desnutrición de los menores de cinco años, “herederos de las condiciones socioeconómicas desfavorables” y de “la desnutrición que viven sus padres y abuelos, reproduciendo estos factores adversos de una generación a la siguiente”.

Está previsto que los participantes en el foro, viceministros de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, suscriban a su término la “Declaración de Quito”, en la cual destacarán que la nutrición infantil sea un componente integrado en las estrategias nacionales para la reducción de la pobreza.

Fuente: Consumer

Datos a 24 de noviembre de 2004

El hambre y la desnutrición siguen creciendo en los países más pobres

Es un tema preocupante y de difícil solución por el momento, millones de personas mueren debido al hambre, algo impensable para cualquiera que disfrute de los beneplácitos de una vida en el primer mundo.

Sada Digital

Este artículo sobrecoge a cualquiera: Médicos Sin Fronteras ha tratado este año a casi 56.000 niños con desnutrición severa

consumer EROSKI


En el mundo hay 852 millones de personas hambrientas, una cifra que crece desde el año 2000 en aproximadamente seis millones anuales. Los datos son estremecedores: cada cuatro segundos una persona muere de hambre en el mundo, sobre todo en África y cada año mueren seis millones de niños menores de cinco años por el hambre y sus consecuencias. Los expertos aseguran, sin embargo, que en el mundo hay comida para alimentar a un tercio más de la población existente.En el mundo hay comida para alimentar a un tercio más de la población existente.

¿Dónde está entonces el problema? Las ONG apuntan a que el problema no es la falta de alimento sino de la distribución. Por esta razón, la comunidad internacional culpa a los gobiernos de los diferentes estados por la falta de voluntad que demuestran al no asumir su responsabilidad en la protección de la población contra el hambre. Todas las denuncias apuntan a que la capacidad de reacción de los países está muy instrumentalizada por los gobiernos en función de los propios intereses nacionales.

Según los últimos datos del Programa Mundial de Alimentos (PMA), mientras el mundo se centra en los desastres naturales y la extensión de la gripe aviar, el hambre en África crece tranquilamente debido a la pobreza, los conflictos armados, el sida y la incapacidad de los gobiernos, destruyendo la estabilidad del continente”. Los mayores retos a los que se enfrenta África son la falta de riego, las plagas y la pérdida de las cosechas. Esta situación alarmante deriva además en la aparición de conflictos armados y epidemias.

Quienes conocen muy cerca el modo de vida y los problemas de desnutrición en niños y mayores son los miembros de la ONG Médicos Sin Fronteras, que han tratado a casi 56.000 niños con desnutrición severa en 2005. En estos momentos esta ONG trabaja en ocho centros de nutrición terapéutica en las regiones de Maradi, Aguié, Daloro, Tiberi, Zinder, Tanout y Ouallam. En estos centros son ingresados los niños con desnutrición severa que están gravemente enfermos o que han perdido el apetito para poder seguir un tratamiento. Desde MSF aseguran que la previsión de la organización a finales de septiembre era tratar a 40.000 niños con desnutrición severa durante 2005, cuatro veces más que en 2004, aunque estas previsiones ya se han superado ampliamente.

Además, MSF ha puesto en marcha 46 centros ambulatorios en Níger con la finalidad de supervisar la parte médica y nutricional de los niños que no necesitan estar ingresados pero que necesitan también un tratamiento y un seguimiento. “Si un niño con desnutrición severa tiene apetito y no presenta complicaciones serias, puede quedarse en casa durante la duración del tratamiento. Cada semana se efectúan consultas en varios emplazamientos cercanos a los centros de nutrición, donde los niños reciben asistencia médica y raciones nutricionales suplementarias semanales”, explican.

En la emergencia nutricional de Níger trabajan actualmente más de 1.400 trabajadores nacionales de MSF y 140 voluntarios internacionales asistiendo a niños con desnutrición severa, realizando las pruebas para saber el grado de desnutrición y repartiendo raciones de comida a niños con desnutrición moderada y sus familias.

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