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Emigración abre el plazo para solicitar las ayudas del programa ‘Conecta con Galicia’

Está dirigido a jóvenes del exterior para que establezcan contacto con la tierra de sus familiares

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Los gallegos interesados en disfrutar del programa ‘Conecta con Galicia’ pueden solicitar la ayuda a la Secretaría Xeral de Emigración a partir de ahora, después de que haya sido publicado en el Diario Oficial de Galicia (DOG) el día 10 de abril. ‘Conecta con Galicia’ es un programa dirigido a jóvenes de origen gallego o descendientes de gallegos que residan en el exterior, durante el año 2014.

En esta iniciativa, que la Secretaría Xeral de Emigración desarrolla en colaboración con la Dirección Xeral de Xuventude e Voluntariado, de la Consellería de Traballo e Benestar, se pretende que este colectivo tenga oportunidad de conocer de primera mano la realidad gallega, y encontrarse con sus familiares de la otra orilla del Atlántico.

El programa tiene como objetivo fortalecer los lazos que relacionan a estos jóvenes con la tierra de sus familiares y que, en muchas ocasiones, sienten como propia al mismo o superior nivel de los países donde habían nacido. La iniciativa, para muchos de ellos, supone la primera posibilidad de conocer físicamente la tierra de sus antepasados, y las generaciones de la familia que quedaron en la Galicia territorial.

El programa permitirá que 190 descendientes de ciudadanos gallegos puedan conocer la realidad de la juventud gallega a través de la convivencia y de las experiencias que les acerquen las actividades previstas, y sobre todo de la convivencia personal y humana con sus coetáneos de esta parte del océano, pues la estancia se realiza conjuntamente con un colectivo de jóvenes residentes en la Galicia territorial.

Actividades al aire libre

‘Conecta con Galicia’ se desarrolla en dos modalidades. La primera de ellas son actividades al aire libre, modalidad de la que se beneficiarán 170 jóvenes gallegos residentes fuera de Galicia, distribuidos en dos grupos de edad, de 14 a 17 años y de 18 a 20 años. Compartirán con jóvenes residentes en Galicia, en dos tandas de doce días, del 1 a 12 de julio y del 15 al 26 de julio, las residencias y albergues juveniles situados en Galicia y dependientes de la Dirección Xeral de Xuventude e Voluntariado, de la Consellería de Traballo e Benestar.

En estas instalaciones realizarán dos actividades, de seis días cada una. Durante la primera, denominada ‘Cultura e Camiño’, los participantes se alojarán en las residencias juveniles Lug II de Lugo, y Florentino López Cuevillas de Ourense, donde participarán en actividades dirigidas a conocer el patrimonio histórico cultural de las respectivas zonas, y recorrerán el Camino de Santiago en varias etapas hasta el destino final en Compostela. El segundo grupo de actividades, también de seis días de duración, se desarrolla bajo el paraguas del epígrafe ‘O mar de Galicia’ en el albergue juvenil de Gandarío en Bergondo (A Coruña), donde realizarán actividades de náutica, de ocio y de conocimiento del medio marino.

Campos de trabajo

La segunda modalidad son los campos de trabajo, para los que se han convocado 20 plazas, para participantes con edad comprendidas entre los 20 y 30 años. Se trata de actividades de colaboración desinteresada y voluntaria en trabajos diversos para un mayor conocimiento de la cultura gallega, de la mejora ambiental de contorno, y de la recuperación del patrimonio cultural y arquitectónico.

Con carácter previo a la realización del viaje a Galicia, los jóvenes seleccionados, tanto en una modalidad como en la otra, asistirán a las sesiones informativas que se realicen en sus países de origen, específicamente encaminadas al conocimiento de la realidad gallega en general y de las actividades a desarrollar en el programa en particular. También serán informados de sus obligaciones respecto al cumplimiento del régimen interno de las residencias o albergues en que serán alojados.

La resolución del DOG explica los requisitos que los candidatos deben reunir para poder optar al programa, y los lugares donde se puede presentar la documentación requerida. También establece un plazo de un mes para la presentación de las solicitudes, y otro máximo de tres meses para la publicación definitiva de la lista de los beneficiarios.

Países

Este año se reservan 71 plazas para solicitudes que provengan de Argentina (67 para actividades al aire libre y 4 para campos de trabajo), 45 para Uruguay (42 y 3), 22 para Venezuela (20 y 2), 17 para Brasil (14 y 3) y 5 para Cuba (3 y 2). Para las que provengan de otros países de América se reservan 8 (6 y 2), para los países de Europa 10 (8 y 2), y para las que provengan de otras comunidades autónomas españolas, otras 12 (10 y 2).

Fuente: Xunta de Galicia

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A Tenencia. Do fondo do tempo e a ialma

Miña nai, galega e sadense coma a que máis, entre bicos, cantigas e “hostias”, si cadraba, ensiñoúme que o único pecado que non ten perdón é o da ingratitude.

 José Javier García Pena desde Uruguay

José Javier García Pena desde Uruguay

Sada Digital es mucho más que una mera página informativa local.

Se ha convertido, por mérito propio, en el nexo cálido que necesitamos, muy especialmente, los sadenses que estamos lejos.

Hoy leo en su querida  portada, una escueta nota que podría pasar desapercibida por lo rutinario del tema a tratar: la remodelación de un tan antiguo como emblemático barrio de Sada.

Nada de particular puede tener el “aggiornamiento” del suministro de agua corriente, canalizado de pluviales o soterramiento de conductores eléctricos y remozado de su pavimento.

Nada de ello podría tener importancia más que para aquellos vecinos que se verán directamente beneficiados con estas mejoras.

Nada podría  justificar estas  palabras  si ese barrio no se llamase A Tenencia ni yo fuese Javier, o do Lameiro.

Tal vez no sea bien visto, en estos tiempos de constante estreno de bienes, desde un auto a los trapos que nos visten, darle trascendencia a esos lugares gratos y humildes, que nos formaron.

Tal vez no queramos, por soberbia y vergüenza mal entendida, que nuestros semejantes sepan que algún día sólo la solidaridad de quienes eran tan faltos de recursos como nosotros nos permitió sortear la escasez de crudos inviernos.

Tal vez estemos tan endurecidos por la ilusión de la prosperidad sanitaria, que hoy llega raudamente apenas apagamos el móvil, que prefiramos creer que nunca  hemos “petado” en la puerta de algún vecino, con un hijo consumido por la fiebre.

Tal vez yo sea un iluso que aún cree que no vale la pena vivir sin los valores que nos hermanaba y asemejaba a nuestros vecinos , cuando éramos mucho más comunicativos que ahora, a pesar de estar , hoy, más “comunicados” por la bienvenida tecnología.

No importa. No siento vergüenza al decir que conservo como un tesoro el gratísimo recuerdo de mi barrio nativo de A Tenencia, de su casa marinera, con redes, con  olor a alcanfor de la ropa de Nueva York, cuando, aún,  no se  consideraba  un desdoro el usar ropa decentemente usada. Y zurcida.

El inigualable recuerdo de mi casa, decía, de la calle  General Sanjurjo Nº 8. pero sobre todo de sus gentes. Mis hermanos.

Son las personas, y no las casas, las que dan carácter y valor a los barrios.

¿Os imagináis las casas, los barrios sin su gente?

Cascarones sin destino.

Los barrios los hace el reír y reñir de los niños, el cantar de una moza en su ventana, una radio que se escapa desde un balcón e inunda al callejón de Venus, el canturreo gangoso de un marinero borracho…

Un barrio tiene nombres propios, o mejor aún: apodos.

En aquella Tenencia toda familia tenía su apodo.

¿Te imaginás el orgullo, sorpresa y regocijo al escuchar a doce mil kilómetros de tu cuna, a orillas de un mar, que no lo es, el bendito apodo que te designa como miembro de un clan y que vos  sabés, sin duda, que se refiere a ti?   -¡Pero, si son os fillos do  Lameiro!-  Sonó a gloria.

¡Sí, alguien te reconocía nada menos que por tu sello personal: tu apodo sadense, tan tuyo como tu ADN!

Y ese auténtico valor, que no tiene precio ni necesito cambiarlo todos los años, se generó, para mi más profunda satisfacción, en el corazón de la Tenencia.

Ahí se mezcló, para siempre, con otros queridísimos apelativos que enriquecieron a mis sentimientos y me acompañaron y acompañarán hasta el final.

Ellos me  mantuvieron a flote en los peores y mejores momentos.

A ellos recurrí siempre que los necesité y, a diferencia de algunas personas, jamás me fallaron.

Su calidez está entretejida con nombres inolvidables  de personas y rincones que son parte de mí.

Angelita da Pintora, o  Relleno con los corros de niños cantando: ¡ Río verde, Rio verde!, a Barrosa, o lugar donde se “encascaban” as redes, Manolo do  Bombo, el olor a “chapapote”, el barco de mi padre,  a tenda de don Manolo y doña Elvira, el coco de los “chupasangres”, os Coiros o Rosaveles, a Rabela, o Trullo, Pepiño da Rabela…,  o bar Miramar,  Bilí- Bilí,  o  Chochorizo, Cadito da  Habanera, Setecachas, Zapatilla, os de Monzo, o Pedregal…  ¡ eu qué sei cantos máis!

Soy consciente de que puedo ser injusto al nombrar a unos y posiblemente olvidar a otros, pero todos, los recordados y los no, contribuyeron a hacer de mi el ser agradecido que quiso lograr mi madre, gallega y sadense. Y de la Tenencia.

Gracias, Sada, por mantener y embellecer a nuestro entrañable e  inolvidable barrio.

Gracias, Tenencia, por infundirme tu ternura y la solidaridad de tus buenas gentes.

Tu calidez me acompaña.

Gracias, Sada Digital, por ser el invalorable puente de  los más puros sentimientos, a través del tiempo y la distancia.

José Javier García Pena, o Lameiro da Tenencia

Escrito hoy 21/10/09. Uruguay

El faro del comienzo del mundo

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José Javier García desde Uruguay

¡Enhorabuena, queridos coruñeses todos!

A festejar, que bien lo merecéis.

Ya era hora de destacar y proteger a este añejo y legendario obelisco, cuya silueta, recortándose en el cielo gallego, fue motivo de alegría y alivio para los viajeros de ultramar, tras inseguras travesías de siglos.

Y también de anticipada morriña, apenas largadas las amarras en el solar patrio, rumbo a la emigración.

No fuimos pocos los que retuvimos para siempre en nuestras húmedas pupilas ese pilar de galleguidad, como recuerdo último de nuestro solar, el último rescoldo de luz maternal, como gigantesca “lareira” del hogar que perdíamos, tal vez para siempre.

Gracias, UNESCO, has hecho justicia.

Breogán sonríe, satisfecho.

Por: Javier García, de Sada

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